La Escena

Los Sudamery Jane's le apuntan al mundo

/ 16 agosto, 2019

Luego de disparar algunos hits, la banda de rap quiteña no se conforma y sigue su camino de difundir rap reggae para Ecuador y otros territorios.

Junio de 2018: Los Sudamery Jane’s en el cartel de C-Kan, el rapero mexicano venía a Ecuador y le abrían unas cinco agrupaciones locales. Ya tocaron casi todas y pum. El turno de los Sudamery…. ¿Y los Sudamery? No aparecen. Los buscan y nada. Por ahí, mientras comían algo en un puesto, les gritan: ¡Sudamery, les llaman del escenario! Y corre. El JKR no aparece, el Skinny Buay y el Big Flay se pegan el pique juntos, uno se pierde. Big Flay llega a la reja frente al escenario y con la adrenalina acelerándole el pecho intenta treparse. La policía, que no puede, que ni fregando es parte de la banda, aléjese señor. Big Flay se enoja, se cruza la baranda, aparecen los tres, se suben los tres, el Dj de C-Kan, ya instalado no quiere salir por nada. Parece que no van a tocar.

Skinny Buay persiste. Agarra a la fuerza un micrófono y grita hacia el público: “¿Qué es lo que quieren?”. En segundos, la gente gritando, unas dos mil personas, todas a coro: “¡Sudamery, Sudamery!”. Toda la plaza del Consejo Provincial llena de raperos, todos pidiendo que toquen, que los aguanten, que ya están ahí.

“Fue algo espectacular. Todos en coro empezaron a saltar. Adrenalina pura.”, recuerda el Josué, aka Big Flay de la banda de los problembós. Su hit “Sudamery Jane” les dio el nombre en 2013 y ahora son una de las promesas del rap de Ecuador. Una de esas bandas que logra su disparo y pega. Big Flay con su hermano Skinny Buay “el pequeño de la banda” y el Edison aka JKR, son Sudamery Jane’s, “los problemáticos, los lunáticos de la ci-ty”.

Los Sudamery en concierto. | Foto: Perfil de Facebook de la banda

Su personalidad eléctrica combina con la gente que quiere nuevos raperos a quienes seguir. Cada cual tiene su flow diferente. Donde llegan rapean, la gente se enciende, no sólo en eventos, en cualquier parte, siempre transmiten esa energía. “Ese es el rap, cachas”, dice el Mota, su manager. Por eso, les piden selfies, les dicen “pégate una letra”, en la calle, pelados de todas las edades.

Los tres llevan años de años rapeando. Desde antes de ser banda juntos. El Skinny Buay y el Big Flay son hermanos, de padre rapero que improvisan desde que tienen memoria. Escuela hay. Incluso de otras músicas. “También nos gusta los vientos. Tocamos la zampoña, quena, charango. Lo andino, lo ecuatoriano mismo”, cuenta Skinny. Edison también tocaba solo. Hasta que se encontraron y sacaron el trío.

Tienen pegue. Varios de sus videos superan el millón de vistas y el tema “Mi manera de vivir” ya pasó los dos millones. Su pegue tuvo eco en otros países y los escriben para que toquen en España, en Perú, en México (ahí tienen bastante fanaticada) y esperan ir algún rato. Hasta ahora, sólo han salido para Bogotá, donde siguen haciendo contactos.

Al escuchar sus canciones, se siente el flow no solo del rap, sino del reggae. Los Sudamery hacen de todo pero les encanta sobre todo, mezclar estos dos géneros, el dancehall también. Vienen de una escuela de rap en español principalmente. Siguen el hip hop boricua, Vico C, pero también bandas como Pesadilla 3, Mr. Sam, Big Darío, Nigga.

“Es un sueño que estamos cumpliendo, porque nosotros salimos de barrio, de muchachos, tocando en el propio cuarto, en casas barriales, en potreros, entonces uno ha estado iniciando esto desde cero. Nos hace muy felices ir cumpliendo el sueño”, dice Skinny Buay. Al cachar eso en tocadas, el Mota Mix apostó por producirles y luego integrarles en el sello que se armó: Rosa Blanca. Ya trabajan juntos buen tiempo. Arman estrategias, planean cómo soltar “la bomba”.

El rap representa y la calle es el espacio donde madura y empuja. La junta de los tres responde a la coincidencia de lo que querían, salir, competir, crecer, girar. Tienen full seguidores y se han ganado eso con camello propio. El JKR saca pecho de que todo lo suyo es trabajo y proceso. Un día no rapeaban tan bien y ahora son mejores. La música es así, puro ñeque y contacto con el público, y el hip hop no tiene su respuesta masiva en vano. Como dice Big Flay: “Este es el arte de la juventud. Todos, desde los niños, se sienten identificados. Gracias a Dios escuchan nuestras canciones y en cualquier rato, vamos a llegar a donde nos planteemos porque estamos haciendo esto de corazón”.

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