La Escena

Shakira y los feats: ¿muerte lenta o genialidad de sobrevivencia musical?

/ 31 octubre, 2019

En 22 años de carrera Shakira ha tenido más de 32 feats con músicos a nivel mundial, calando en los estilos como el de Gustavo Cerati, Rihanna, Maluma y el último: Camilo, con el remix de “Tutu”. ¿Adaptabilidad o decadencia? Te respondemos junto a Leo Espinoza, de Letelefono.

Hablar, escribir o pensar en torno a Shakira es recordar instantes precisos de nuestra vida. Cuando se te viene a la mente algún mundial de fútbol, está esa raspadura musical con la voz de la barranquillera y su presencia en las canciones oficiales -o no- del evento. Si la memoria recae en el ambiente de una discoteca, de seguro se repite su nombre porque muchos de esos hits que bailas son de ella. 

Tener a Shakira en la cabeza es básicamente haber crecido con la radio prendida

Aunque su ruido ya no es cuantioso sino cualitativo. Shakira ha dejado los álbumes por las colaboraciones, que ha paso seguido se convirtieron en sencillos, al puro estilo de un músico de reggaetón. 

El último lanzamiento de la latin queen fue un featuring junto al también colombiano: Camilo, de ‘Tutu’, su hit más reciente. Suceso que no es coincidencia, pues Shakira a lo largo de su carrera ha aprovechado el feat como punto de ancla para liderar en listas, por ejemplo: junto a Carlos Vives en ‘La Bicicleta‘ (2016), ‘Clandestino’ (2018), a dúo, con Maluma o en ‘Beautiful Liar (2007) con Beyoncé . Actualmente, su canción más reproducida en Spotify es ‘Chantaje’, una colaboración con su compatriota Maluma, que alcanza las 620 millones de reproducciones. A diferencia de ‘Whenever Wherever’, enlistado en la casilla siete de este top 10, con 400 millones de reproducciones de diferencia de su mayor hit. El hecho es que esta canción es la única del top de Spotify de la artista que no es un feat.

Leo Espinoza, vocalista de Letelefono dice que el ‘caso Shakira’ se debe a un característica de adaptación: “creo que ella siempre se ha caracterizado por ser una artista que se adapta a las circunstancias, la hemos visto evolucionar en sus facetas de pelo negro a rojo, de rojo a rubio ondulado y a rubio liso, creo que ella, de esa misma forma evoluciona con sus colaboraciones”. 

El cuencano, que aprovechó en el último disco de su banda el efecto de los feats, rescata que si bien Shakira ya no le gusta tanto como antes, su talento es saber diversificar su audiencia interviniendo con nuevos públicos. Algunos con contrastes extremos. 

Pero, ¿por qué nacen los feats

Circunstancias y dinero. Son las dos razones básicas para ver una colaboración en el mundo de la música. En el caso de ‘Tutu’, de Camilo, el origen es circunstancial y oportuno. La historia es rápida: Shakira sube un post a Instagram cantando el éxito de medio año y los fans hacen ruido. Como si de un plan sin intenciones tratara, no hay más pronunciamientos, excepto el de Camilo, reposteando este hito con una descripción generosa y honesta sobre la gran admiración que le tiene a Shakira desde ¿Donde están los ladrones? (1998). La conexión está hecha y el feat sucede. 

Shakira
Intercambio de halagos entre Shakira y Camilo.

La irrelevancia artística de la colaboración de los colombianos es que la canción es un remix. Un producto oportuno para explotar canciones quemadas -al menos en el pop-. Suceso que se repitió en un caso importante hace años, con ‘Despacito’ y la triple colaboración entre Daddy Yankee, Luis Fonsi y Justin Bieber que, no fue remix, pero si una reversión para el público anglosajón. Las diferencias son pocas. 

Sin embargo, hay otra cara en la moneda, que no es necesariamente mejor o peor. Y es el de colaborar por mera casualidad o necesidad

En El amor existe (2019), de Letelefono, Leo Espinoza recalca que no pensó nunca en algún interés económico para colaborar con otros artistas. Él dice que “hay que obedecer a la naturaleza de la canción y lo que te pide”. En el álbum de este año una de sus canciones (‘Demasiado tarde’) es la evidencia de su palabra. La necesidad que encontró estuvo en que la canción se asemejaba a “un diálogo de dos personas, como en esas baladas de amor francesas” y para ello acudió a Sabi Gallegos (vocalista de Tayos Tayos Tayos) para lograrlo. En el mismo álbum hay más feats, logrados por necesidades y casualidades. En ‘La Favorita’ la necesidad se revolcó en crear agudos similares a voces femeninas de anime y en ‘Capote a Sangre fría’ la casualidad fue que el vocalista de Espumita ayudó con el primer verso de la canción y lo demás era inevitable. 

En ‘Empate’, junto a Felipe Lizarzaburu, de La Máquina Camaleón, Leo reconoce que a pesar de que es la canción más reproducida de la banda en Spotify con más de 176k de streams, dice que “no lo hizo por likes, escuchas o plata”, responsabiliza a las coincidencias y los fanbase de cada banda el alto número de reproducciones. 

Sano o insano, los feats parecerían la clave para no morir y ganar aire de quienes soplan por gusto. ‘Tutu’ es una obra maestra. Aunque su feat con Shakira NUNCA superará a los intercambios de estéticas que alguna vez hubo entre Freddy Mercury y David Bowie o Charly García y Luis Alberto Spinetta. Camilo creó una obra maestra porque hizo un hit de hits. Tararear el primer verso se vuelve un vuelco obligatorio a escuchar toda la canción y eso es de genios. 

En la colaboración, Shakira aprovechó el estallido para crear una cortina de humo ante su decadencia artística y baja creación de álbumes desde 2017. A pesar de ello, la colombiana es una leyenda, que se ha juntado a una agrupación uniforme y notable de artistas que se mezclan para aprovechar su fama por un hit, las nuevas herramientas de colaboración o simplemente sobrevivir. Eso es de genios, sobrevivir mientras se convive. Eduardo Varas, periodista ecuatoriano concluye que cualquier feat actual “es una necesidad de seguir estando en los ‘charts’ (gráficas). Ya no es necesariamente intercambiar estéticas. Siempre hubo un carácter comercial pero ahora ya es abrupto”. 

Escucha aquí -nuevamente- el remix de Tutu, con Shakira, Camilo y Pedro Capó.