Reseñas

Ñuka Shunku Huaira

/ 7 septiembre, 2018

Un álbum que sana, que transforma, que llega a lo que la mente no entiende, pero el cuerpo siente.

En 2015 nació uno de los álbumes más importantes dentro del catálogo de la música actual ecuatoriana. Prender el Alma, de Nicola Cruz, abrió un camino por el que después varios proyectos locales transitarían. Fue un referente. Gracias a este disco, productores, periodistas y bookers del mundo pusieron la mira en Ecuador. Dentro de este material, un par de canciones contaban con una colaboradora de voz potente, que le cantaba a la naturaleza, a los volcanes y al mar. Huaira era su nombre. Su voz en canciones como “Colibria” es inconfundible. Ella, también, ha cantado -durante varios años ya- con las Mujeres de Luna, mujeres medicina que convierten a los cantos en sanación.

Pero Huaira no está sola. En su camino la acompañan los hermanos Pablo y Julio Vicencio y Juan Diego Illescas. Junto a ellos promociona su propio material: Ñuka Shunku. Con su EP ha viajado a ciudades de Europa. En Berlín y Colonia abrieron a Café Tacvba. En octubre viajarán hasta Bogotá a presentar su proyecto en el Hermoso Ruido.

La primera presentación en Ecuador de Huaira fue en el MIIM. En el escenario, ella brilla con sus cantos y su hipnotizante baile que invita a reconectarse con el corazón. Los tambores de Pablo Vicencio marcan el beat y los instrumentos de viento de Julio nos llevan a los páramos, a las montañas.

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Una de las canciones con mayor carga emocional del disco es “Ochiemay”, compuesta hace poco más de tres años, según se lee en las redes de Huaira: “Después de una ceremonia de abuelita, teníamos mucho San Pedro que pelar. Empezamos desde temprano, a las cuatro de la mañana, con mi comadre Patricia Karenina. Y así, después de muchas horas recibiendo esta medicina, sus espinas, sus cristales absorbidos por mis poros, y mi propio silencio que me permitió escuchar, llegó este canto, inspirado en melodías de los cantos que levantaba la Maestra Olivia, abuela, mamita, curandera Shipibo que fue asesinada hace poco”. Otra de las mujeres a la que Huaira ha rendido tributo en sus canciones es María Sabina, chamana y curandera mexicana que la ha inspirado a crear y a usar a la música como medicina.

Ñuka Shunku, que significa “yo soy puro corazón” en quéchua, se abre con “Semilla Solar” en donde brillan los colores vocales que pinta Huaira y las flautas de Julio Vicencio. El tema que le dio el nombre al disco es una colaboración junto a Minuk y El Búho. Hay elementos andinos ancestrales modernizados con sintetizadores y beats que ponen a bailar lentito, de un lado a otro, usando los latidos como compás.

El disco se cierra con “Clavelito”, una colaboración con Rodrigo Gallardo. El folklore se fusiona perfectamente con los sonidos computarizados. En las percusiones brillan las semillas que nos brindan sonidos de agua. Y, de nuevo, las flautas son uno de los puntos altos de la canción.

Ñuka Shuntu es un respetuoso homenaje a la tierra, a la montaña, a la naturaleza. Llega como un abrazo al mestizaje y a las raíces. Es un disco lleno de medicina convertida en canción. Esperamos grandes cosas de Huaira.

A continuación, los cuatro temas del disco: