Reseñas

Lúpiter Jazz the Roots

/ 18 febrero, 2019

Un disco honesto, capaz de mostrarnos pinceladas distintas a lo largo de su orbitaje.

El disco es una colección de canciones que orbitan alrededor del reggae, el jazz, la psicodelia, rock, hip hop, y otro gran grupo de estilos. Cada canción se desenvuelve en su propio ambiente y a la vez participa sobriamente con el resto. Un amplio vocabulario, permite a la banda juntar todos sus insumos en proporciones justas. Esta entrega llega potenciada gracias a la participación de Matiah Chinaski, Koala Contreras y Tiano Bless, reconocidos músicos de la escena hip hop y reggae; y el impecable trabajo de registro a cargo de Alek Palmersmith y Francisco Holzmann hecho en Estudios del Sur, Chile.

La sincronía es la patrona del espectáculo. Cada una de las palabras que lleva el mensaje de Jazz the roots pareciera estar siempre en el lugar correcto. A veces una sola palabra a la vez, a veces varias se pronuncian al mismo tiempo, se montan, se ensamblan para articular una misma palabra que no tiene significado literal, pero que se entiende perfectamente y se siente sonoramente placentera, desde su inicio hasta su cadencia. Así hasta que otra palabra empieza a articularse, a veces lento, a veces de golpe. El resultado es un tetris de formas oblicuas. De pronto uno ha recibido un discurso plurilingüe, cosmopolita, lleno de significado.

El disco cuenta con tres canciones, de las cuales existían grabaciones precedentes en vivo, “Viceversa”, “Blancazo” y “Transformando”. Las versiones del disco son satisfactoria y notablemente diferentes. Los años que ha sumado la banda no han pasado en vano y se puede apreciar la mejora progresiva de sus integrantes. El disco se siente fresco y exigente. La banda ha madurado un estilo versátil, rico en recursos, lenguajes y siempre abierto a la exploración.

La capacidad que posee la banda de articular ideas quirúrgicamente es uno de los factores que hacen de este disco un indispensable del año 2017. Jazz the Roots cuenta con una alineación de músicos tan intuitivos como virtuosos. Desde este ángulo, todo lo que sucede en “Viceversa” a partir del minuto 4:39 en adelante es pura maravilla. La batería imprime ritmos llenos de energía y los invitados Matiah Chinaski y Koala Contreras (Cómo Asesinar a Felipes) responden frunciendo las voces, rebosantes de carácter. Al mismo tiempo el saxo inunda el espacio con gestos frenéticos e indeterminados; desorden en completo control, el clímax es cercano al ruido, la estimulación es permanente, tanto en “Viceversa” como en el resto del disco. Los recursos de los que goza la banda para transmitir parecen infinitos, no solo desde lo “estrictamente musical” sino, en lo íntegramente sonoro.

Pese a las capacidades que manifiestan cada uno de los integrantes de la banda, Lúpiter no raya jamás en lo pretencioso. La técnica se siente al servicio de la música, de la narrativa y la emoción. La obra se escucha honesta y no cuesta mantenerse conectado los poco más de 60 minutos de duración, gran acierto tomando en cuenta que existen cortes de hasta 11 minutos dentro de la obra. Vale la pena escuchar el disco entero varias veces y sin distracciones para descubrir en cada repetición nuevas pinceladas, intenciones, guiños también.

Jazz the Roots es además una banda que se exige en el detalle de sus gestos. En este sentido Miguel Gallardo ha desarrollado una pulcritud admirable y agraciada. El piano emula a veces el oleaje de la marea (“Blancazo”) o sostiene frases simples que se hamacan entre lo claro y lo oscuro (“Inflexión”). Desde la melodía de “Sueño Dorado” hasta la sección de piano preparado en “Fin”, el pianista guayaquileño labra una articulación tan impecable como humana. Puede notarse una importante fracción de tiempo dedicada a pensar no solamente  en “qué se iba a tocar” si no en “cómo iba a ser tocado”.

La banda deja claro con Lúpiter que la música es materia de variables infinitas, que existe espacio para el pensamiento lateral en el ecosistema musical de la región, y que la calidad sigue siendo fruto del trabajo en el tiempo.

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