Reseñas

Buitres Diamante Eléctrico

/ 9 octubre, 2018

La banda se queda en una linealidad confortable. Entretiene pero no encanta.

Vamos directo al grano. Después de escuchar Buitres, no nos queda una sola canción que hayamos pensado sea la memorable, inquietante, intrigante, sorprendente. La esencia de echarle poder a los riffs de la banda de Bogotá, al parecer, quedó en sus discos pasado. En Buitres, su cuarto material, ¿dónde están esas guitarras super blues rock que recuerdan a los inicios de The Black Keys?, ¿dónde están las melodías espirales que estallan con solos electrizantes?, ¿dónde está el rock?.

Siempre es bueno darle crédito a los riesgos, a eso de salirse de la zona de confort, pero para avanzar o cambiar de dirección, no para caer en una linealidad creativa, como lo hizo Diamante Eléctrico en Buitres.

Hagamos un pequeño flashback. La trayectoria de ellos es tan grande: han abierto los conciertos de los Rolling Stones y Foo Fighters en Bogotá, tienen en su carpeta más de 300 shows, desde los pequeños bares underground en los que iniciaron, hasta los grandes festivales como el Estéreo Picnic. También, ganaron el Grammy Latino al Mejor Álbum de Rock, no una, sino dos veces (en 2017 con La Gran Oscilación y en 2015 con B). Parecería que, al pasar a las grandes ligas, se acomodaron. Le apostaron a un nuevo sonido que cae, en canciones como “Oro”, que para ser la canción más pop del disco, cae en lo predecible y lo monótono.

“Buitres” tiene claras referencias de bandas como Eagles y Alabama Shakes,  como los miembros de la banda lo confesaron. Para nosotros, es la mejor del disco. Hay guiños y reminiscencias a esas guitarras que son las que nos gustan de la banda, riffs repetitivos con mucho groove y una letra de cómo todos, según Diamante Eléctrico, somos carroñeros en el amor, en la vida y en el destino.

Esas, las letras, son uno de los puntos a favor del nuevo disco. En esta nueva era musical de la banda demuestran que han alcanzado un nivel de madurez y crudeza que te anclan a las canciones. También hay teclados interesantes y momentos musicales con los que se inmiscuyen en el pop, algo que nos lleva a una nueva y un poco más colorida faceta. Hay canciones con las que se puede bailar, y ese siempre es un plus.

220v musica, buitres, banda, colombia, indie, estrellanegraec

“No me lo Pidas” es la canción que cierra el disco y, si llegaron hasta acá, se darán cuenta que es en el que la banda más experimenta. (Nos preguntamos ¿es buena estrategia dejar para el final la canción más novedosa del disco?). En este tema, los Diamante colaboran con Flor de Toloache. Un grupo de mariachis conformado por chicas que la rompen. Ellas han trabajado con grupos como The Black Keys y The Arcs. Las sonoridades rancheras se mezclan con el rock y dan como resultado el punto más alto del disco. La canción fue grabada en Nueva York, en el Electric Lady Studios, donde alguna vez grabó el mismísimo Jimi Hendrix.

En una entrevista, el vocalista de la banda, Juan Galeano, comentó que, en Buitres, quisieron experimentar. “Históricamente hemos sido una banda que tiene el blues, el rocanrol y la psicodelia como una bandera muy amplia, pero en un cuarto disco buscamos un sonido diferente y quisimos irnos hacia el lado del groove, más inspirado en la música soul y funk, la música negra de los setenta. El disco tiene varios colores con los que se va a identificar la gente que no conoce a Diamante y también quienes ya son fans”.

Buitres también se diferencia del resto de discos de la banda porque fue grabado con samples, con una meticulosa producción que tardó ocho meses. Sus antecesores fueron hechos de manera análoga, con toda la crudeza de lo lo-fi. Diamante Eléctrico pulió su sonido, eso es evidente. Pero, no siempre, pulido significa mejor.