La Escena

Música post-digital ecuatoriana: Desde las máquinas y otros juguetes

/ 23 agosto, 2019

No es música digital a tope, pero tampoco es acústica. En Ecuador hay una explosión de sonidos en donde se mezclan instrumentos con bases generadas en máquinas. Su detalle particular: buscan dar brillo a la música tradicional de la región y la reinterpretan.

Portada: Páramo Cumbié

Las posibilidades de hacer música se salen de las manos de la composición tradicional y encuentran el sabor en la mezcla, el experimento y el gusto por causar sensaciones en sus audiencias. Algunos estimulan el baile, otros la risa, otros la contemplación y el deseo.

Es nueva música, son músicos que quieren probar opciones alternativas y no depender de una banda para armar su repertorio como estamos acostumbrados. No son djs, porque no seleccionan música de otros. No son músicos convencionales porque los ves cargando juguetes con botones, perillas y cables con los que sincronizan los ritmos con instrumentos reales o con sus propias voces.

Este movimiento junta lo acústico con las máquinas. Lo de post-digital viene justamente del hecho de utilizar las formas de producción de los músicos que hacen música digital al 100%. Sin embargo, la clave aquí es que se basa en loops para armar una canción.

Pero vamos por partes y entendamos primero qué es un loop: digamos que son trozos de una pista de música (pueden ser samples, un ritmo con percusión…) con uno o varios compases que al juntarlos, suenan una y otra vez, uno tras otro, sincronizados. Entonces, en lugar de armar todo colocando acordes de fondo y una melodía encima, se hace un loop para que éste sea la base, ese fondo a partir del que se crea un ambiente sonoro.

Otra clave es la búsqueda de esta música. Se interesa muchísimo por encontrar los ritmos, géneros, sonidos y grabaciones de música del folclor nacional o regional y la reinventa. Hay un interés por darle valor a la identidad.

Ata Wallpa es uno de sus exponentes y quien ha tratado de definir el género, así como de identificar a quienes juegan similar. Este músico ecuatoriano, de raíces colombianas y formación musical brasileña, utiliza tanto hardware como instrumentos musicales como el acordeón en sus canciones.

“Fue una necesidad. En banda no funcionaba, quería que hubiera una melodía y una armonía que acompañara los beats que estaba componiendo.”, dice. Ahora está de gira por la Amazonía brasileña aprendiendo y haciendo más tecnobrega, un tipo de música de ese país, con la gente de Belém.

La escena de música post-digital ecuatoriana crece y hay algunos sellos en los que se agrupan sus artistas/productores para distribuir su música. Por mencionar algunos, está AYA Records, con bandas como EVHA y Mateo Kingman; Reptil Records, de Tulcán, con proyectos como Páramo Cumbié donde se juntan ritmos tradicionales de Colombia y el norte de Ecuador. Mishky Records, de Ata Wallpa, apunta a experimentar con música de Ecuador pero también del eje equinoccial, música de Brasil, por ejemplo. 

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