Especial

Más que vida enlatada: una mirada a Sal y Mileto

18 septiembre, 2018

Trascendió el tiempo y las generaciones. Por sus letras, por su estilo contestatario es considerada una de las mejores y más queridas formaciones en la historia del rock ecuatoriano.

“Sal y Mileto se convirtió en el nombre de la banda por identificar las dos propuestas juntas que el proyecto ponía en escena: música y poesía. “Sal” representa a la música y viene del nombre de la novela indigenista del escritor cuencano Humberto Mata. “Mileto” representa a la poesía y viene de la ciudad de Grecia de la que proviene Tales.” *


La historia de Sal y Mileto se remonta a 1994, cuando un grupo de amigos músicos y un poeta se juntaron a experimentar con poesía y música en la hacienda Los Hornos, en Tilipulo, Cotopaxi. Fue por eso que muchos la conocerían como “la banda de Los Hornos”. Compusieron con el rock como base y jugaron con otras sonoridades como el pasillo y el blues, todo conjugado con poesía. Bajo esa dinámica nacería, años después, el rock libre ecuatoriano.

Compusieron con el rock como base y jugaron con otras sonoridades como el pasillo y el blues, todo conjugado con poesía.

El amor por el arte juntó a: Peky Andino, que escribía las letras. Paúl Segovia, quien cantaba y tocaba la guitarra. Igor Icaza era el responsable de hacer sonar la batería. César Albarracín se encargaba del bajo y la flauta traversa y Víctor Narváez de la guitarra electroacústica. Una vez formados como banda, nunca quisieron encasillarse en un sonido,
en un género, siempre buscaron romper el molde.

El día en el que todo empezó. Foto: salymileto.com

Un año más tarde, el bajista Franco Aguirre se unió a la banda. A partir de entonces, se estableció la formación oficial: Franco-Igor-Paúl, un power trío. Con Peky, la relación creativa se mantuvo y colaboraron en obras de teatro-rock escritas por Andino como la ya clásica ‘Kito kon k’ o ‘Ceremonia con sangre, con tinta sangre del corazón’ (1996), considerada como uno de los mejores eventos de ese año por la prensa quiteña.

Desde esos días llenos de música y experimentación solo irían para arriba. Tocaron en los principales festivales del país y trajeron propuestas nuevas a la escena noventera. En 1997 formaron parte de la banda sonora de la película Ratas, Ratones y Rateros, de Sebastián Cordero, y empezaron la composición de su primer disco homónimo.

Dentro de la trayectoria de Sal y Mileto también están festivales gigantes como el Rock al Parque, uno de los eventos gratuitos más importantes de Colombia y Latinoamérica, cuyas tablas pisaron en 1999.

Sal y Mileto en Rock al Parque, 1999. Foto: salymileto.com

En 2003, la banda vivió momentos muy altos, como abrir el concierto del legendario Luis Alberto ‘El Flaco’ Spinetta y ser nominados para los premios Larva como La Mejor Banda Fusión de Ecuador. También, presentaron su tercer material discográfico, Tres, y dos días después de su exitoso lanzamiento, el rumbo de la banda cambió para siempre.

Ese año, la música en Ecuador vivió el luto y el dolor de despedir a Paúl Segovia. ‘El jefe’, como lo llamaban con cariño sus compañeros de banda, murió a los 31 años por un edema pulmonar. Paúl creció en una familia de músicos. Su padre tocaba el requinto y su abuelo interpretaba música nacional. Esas raíces se plasmaron en la música que compuso como parte de Sal y Mileto, su destreza en la guitarra y su manera pasillera de cantar fueron y serán inconfundibles.

Su partida causó shock y confusión en sus compañeros de banda, quienes se apartaron de los escenarios para procesar su dolor.

Su partida causó shock y confusión en sus compañeros de banda, quienes se apartaron de los escenarios para vivir y procesar su dolor. Desde ese entonces se han mantenido intermitentes. Muchos de sus conciertos contienen la carga nostálgica de otros tiempos y también, siempre, un homenaje a Paúl. Esta tiene que ser una de las agrupaciones más representativas para el rock ecuatoriano y Paúl, una leyenda.

La banda en sus inicios, sentados en Guápulo. Foto: salymileto.com

¿Qué es lo que hace a esta banda tan icónica? ¿Qué de ellos invita a la explosión, a la liberación de los instintos más rockeros y viscerales? ¿Qué influencia ha tenido en el público local?

Buscamos a tres asiduos seguidores y les hicimos la misma pregunta: ¿Qué impacto ha tenido la música de Sal y Mileto en sus vidas y para la música ecuatoriana?


SEGUIDOR #1

Sebastián Game

Músico contestatario, guitarrista de Biorn Borg, Nuevo Bravo y la recién nacida banda Perro Pulga. Con su proyecto Hombre Pez ha inyectado potencia y experimentación a la escena local. En su canción ‘Soles Juveniles’ menciona a las canciones de Paúl Segovia. 

“Sal y Mileto fue una banda que me abrió la mente. La primera vez que escuché el Disko Cero fue algo que me marcó para siempre, como cuando escuchas discos como el Dark Side of the Moon o cosas así. Alcancé a ver una sola vez al trío original, poco antes de que muera Paúl (Segovia) y me conmovió de una forma en la que nunca pude plantearme la música como lo había hecho antes. Yo tenía formación de músico clásico y, desde esa vez que los vi, tuve la sensación de que tocar rock en escenarios era lo que quería hacer de mi vida.

La primera vez que escuché el Disko Cero fue algo que me marcó para siempre, como cuando escuchas discos como el Dark Side of the Moon.

Sus letras también explotaron ciertas sensibilidades que no había sentido antes, cierta idea del ser ecuatoriano y del desprecio a la autoridad que se plasmaba de forma perfecta con la música.

Le debo mucho de lo que soy a esa banda, porque marcó mi juventud como una bandera. Hasta ahora, cuando tocan, siempre me meto al pogo y lo disfruto de la misma manera que hace 15 años atrás, con una alta dosis de nostalgia de todas maneras, pero con el mismo ímpetu. La banda de los hornos siempre será la definición del rock libre ecuatoriano”.Ahora toco con Franco (Aguirre) y, la verdad, para mí ha sido un honor que uno de mis ídolos de la juventud esté compartiendo un proyecto musical conmigo (Hombre Pez).

Rock y rebeldía. Foto: salymileto.com

SEGUIDORA # 2

Melissa G. Iturralde 

Quiteña viviendo en Buenos Aires. Tiene un trabajo de sueño para cualquier amante de la música: es parte de la producción del festival Lollapalooza Argentina.

“Sal y Mileto fue una de las primeras bandas ecuatorianas que representó, para mí, una suerte de ‘escena’ donde nos juntábamos todos los chamos que no éramos ni metaleros, ni ‘gomelos’ (risas). La música, las letras melancólicas y medio de protesta hacían que sus seguidores nos enganchemos y nos movamos con la banda a todos lados.

Me cayó un toletazo en el brazo mientras agitaba la valla de seguridad al son de «aguanta qué pues hijueputa».

Nunca me voy a olvidar de un concierto en la Alianza Francesa en el que me cayó un toletazo en el brazo mientras agitaba la valla de seguridad al son de «aguanta qué pues hijueputa».

No sé si influyó mi edad de andar rebelándome contra todo y todos, pero me marcaron letras desde “la esquina de los pájaros” (letra de “Avisos Klasifikados”), hasta la “inyección de hielo cerca del velador” (letra de “Cessio”). Esta banda fue un punto de unión para grandes amistades, marcó una etapa hermosa de mi adolescencia”.

Sal y Mileto a punto de tocar en la Plaza Belmonte. Foto: salymileto.com

SEGUIDOR #3

Jordan Rock

Músico influenciado fuertemente por la vieja escuela. El rock está en sus venas y eso lo demuestra en el bajo y en las voces de la banda revoltosa 3vol, agrupación “hija” de Sal y Mileto.

“A ver pues. La música de Mileto ha sido algo que me ha partido la cabeza. Me ha hecho darme cuenta de muchas cosas desde chiquito, desde los 13 años que les caché. Repasaba con 3vol en la misma casa que ellos. A veces nos cruzábamos con el Franco, con el Igor. Hemos tenido un vínculo gigantesco porque el Zak (Icaza, baterista original de 3vol) es hijo del Igor.

Ha logrado identidad con la gente, algo casi como ser hincha de la banda. Y es algo que ha atraído a varias generaciones, hay padres que les hacen escuchar (la banda) a sus hijos.

Incluso yo me gradué de la UDLA haciendo una tesis acerca de Mileto, de la influencia que ha tenido en la música ecuatoriana y todas las puertas que abrió. Sal y Mileto rompió algo en la escena y en la música alternativa de acá. Hubo una nueva puerta para los artistas y, gracias a ella, muchos pensaron: “wow, podemos hacer esto”. Y estalló una corriente nueva de música alternativa. Es importantísima en mi vida y en la música del país. A nivel de Ecuador, y de la cultura del rock, me parece que Sal y Mileto innovó un montón. Tanto musicalmente, como en irreverencia, y en la manera en la que sus canciones se hacían. Por ejemplo, fusionando la poesía del Peky (Andino), con la voz del Paúl (Segovia) que era un cantante de pasillos. Es una fusión que desencadenó en el rock libre.

Ese tipo de cosas yo no he visto en otras bandas. A mí me encanta la música de acá, pero Mileto es súper especial. Hace que la gente piense “wow” y se hagan parte de. Se tatúan. Llevan la bandera. Se alocan con las canciones. Ha logrado identidad con la gente, algo casi como ser hincha de la banda. Y es algo que ha atraído a varias generaciones, hay padres que les hacen escuchar (la banda) a sus hijos. Yo no he cachado otra banda que sea así y por eso es súper importante para mí”.

Igor Icaza. Foto: salymileto.blogspot

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Sal y Mileto ha llegado a festivales locales e internacionales. Pero, aún más importante, ha calado hondo en la historia musical del país y es una banda especial para muchos. Ha tocado corazones, oídos y mentes, y ha sacudido la idea de lo que significa hacer música más allá de una época.

Power trío legendario. Franco, Paúl e Igor. Foto: salymileto.com
Fuentes adicionales
Jordan Rock, Diario La Hora, La Barra Espaciadora y Salymileto.com.
*Frase inicial extraída de salymileto.com