Coberturas

Isla Viva tuvo su primera edición en noviembre y va por la segunda

/ 16 diciembre, 2018

La primera edición de Isla Viva Music Conference generó reacciones importantes para los músicos, los gestores internacionales y el medioambiente. A un mes del evento, les contamos lo que prepara.

Hace un mes, se hizo realidad un plan ambicioso y soñador, que podría ser el inicio de un nuevo reto ambiental para las industrias musicales en Latinoamérica.

Del 15 al 17 de noviembre, vimos cómo se levantó de la roca volcánica y entre pinzones y lobos marinos la Isla Viva Music Conference. Un evento pequeño, que convocó en la Isla San Cristóbal a alrededor de 20 panelistas nacionales e internacionales, gente muy pro del mundo de la música, más 12 bandas que dieron su vivo en ese ambiente con tanta sensación de paraíso.

La buena onda que generó la junta de todas esas condiciones: música, gestión, naturaleza, mar (y olor a mar), días en sandalias, cultura y atardeceres anaranjados, resultó en una singular conjunción de 1. Conocimiento de la industria musical, combinado con 2. Entendimiento de cómo funciona la naturaleza, ergo, cómo afectamos los humanos el ambiente, junto con 3. Las necesidades de la comunidad en espacios concretos donde hacemos arte y cultura. 

220v musica

Pero en concreto, se apostó por dos compromisos. Isla Viva se convertirá en un sello para la reducción de plástico en los festivales. “Para esto contaremos con la ayuda de Paloma (Chicharro) quien lleva la vanguardia en esos temas”, dice Fabiola Pazmiño, directora de contenidos del encuentro. 

Paloma, panelista invitada, es directora del área Cultura Sostenible en Lotus Producciones, la compañía que hace la versión local de Lollapalooza Chile. El ‘Lolla’ Chile merece una mención aparte en Latinoamérica, pues es uno de los eventos de este tipo con las mejores estrategias para cuidar y reparar el medioambiente, así como para tratar la contaminación que genera cada edición de su festival.  

La charla de Paloma fue fundamental para entender que con creatividad y buenas ideas de todos los actores de un festival (gestores, artistas, auspiciantes), se puede hacer un festival amigable con el ambiente y que difunda ese espíritu a los asistentes. En el Lolla Chile “entregamos vasos de plástico reusables con el logo, algo que sirve como un souvenir y deja de ser basura”, comentó Paloma en participación en el panel “La creatividad como catalizador del cambio social y del empoderamiento comunitario”. Con evidencia estadística y fotos, expuso cómo el festival neutralizó su huella de carbono, convocó a voluntarios para batidas de reforestación e impulsó que marcas como Puma armaran sus stands de formas sostenibles. 

“Vamos a trabajar en generar ese sello y todos tenemos el compromiso de revisar las prácticas ambientales de nuestros eventos y aplicar la reducción de plástico”, añade Fabiola, emocionada de los alcances. Y no lo harán solo los ecuatorianos. A ese plan, se suman también otros penalistas con incidencia en eventos en sus países: Sergio Arbeláez (Colombia y México) y Robert Singerman (EEUU).

No es cualquier lugar, es Galápagos

Para quienes no han ido, deben saber que cuando hablan de Las Islas Encantadas, se refieren probablemente a que tienen una magia en sí mismas, convertida en flora de colores y formas hermosas sumergida en un bosque seco, fauna de tierra y de océano única, con especies que se ven en ninguna otra parte, aves, lagartos, tortugas gigantes -por supuesto-, peces de colores miles, todos con poco o ningún miedo al humano. 

Y así, en medio de todo eso, habitan las personas y habitan por tiempos más cortos los visitantes, como nosotros, que llegan para admirar todo ese complejo ecosistema casi prístino, que a ratos parece traído de la prehistoria, por una confusión del tiempo. 

Nicolás Prieto ha vivido en San Cristóbal por años, y como persona aficionada a la música, tenía en sus planes participar en la sostenibilidad del archipiélago en su manera: encontrando en la música una excusa para hablar de arte, pero también de cómo cada persona puede cuidar la naturaleza desde su flanco. Por eso, cuando apareció Jorge Asanza, gerente de Radar Music, hicieron simbiosis para que suceda. 

“La idea viene un poco desarrollándose desde hace unos años atrás. Viene de las experiencias en mercados de Iberoamérica en los que hemos participado”, cuenta Jorge, quien añade a la historia de Isla Viva a Juan Pablo Muñoz, del Galápagos Science Center, la pieza que les faltaba para que su idea tenga más sentido. “Es ahí donde convergen las industrias culturales y sociales, el diálogo sobre el arte y también de la conservación”. Por eso Galápagos. 

Más que ser una primera edición, fue una idea piloto. Isla Viva probó la mezcla de actores y de escenarios. Por un lado, no hubo demasiada participación de la comunidad, ni en el Isla Pro —las conferencias, ni en el Isla Live—el festival del último día, lo que habla también del reto de conocer a la comunidad y hacer que se interesen en asistir, más allá de saber que existe. 

En cambio, por el otro lado se vio una relación estrecha entre los músicos participantes y los panelistas locales e internacionales.”Fue importante que los internacionales conozcan lo que pasa en la escena ecuatoriana”, menciona Fabiola.

Desde ahora, preparan la edición siguiente. Aún no saben qué van a cambiar, pero sí saben que quieren mantenerlo pequeño.  “Es probable que cambie un poco. La idea es no volverlo masivo, al ser Galápagos un espacio frágil”, dice Jorge. La esencia, añade Fabiola, es que sea “un espacio íntimo donde sea más fácil contactar y conectar”.