La Escena

Escribir canciones es liberarse

/ 11 julio, 2019

La música viene de adentro. Detrás de cada escritor de canción, hay alguien que se sienta a crear una imagen con palabras. Conoce un poco del mundo de escribir letras de canciones.

Cuando escuchamos una canción, entramos a ella por varios flancos. Nos enganchamos por la letra empieza ahí una conexión en la que puedes entender lo que quiere decir o solo cantarlas porque lo que dicen encaja perfecto con la melodía.

Escribir canciones pide una atención especial a los músicos para juntar lo que quieren decir con cómo quieren decirlo. De la ironía a la sátira, de la poesía a las letras de amor o desamor, escribimos para contar algo, una historia, un feelin. A cambio, escribir te hace sentir. Bien, mal, pero te genera cosas.

A Arturo Iturralde de Telim, que las hace sin fórmula ni hábito, le dan un “sentimiento de libertad”. “Me siento libre, en especial cuando escribo y no he escrito  rato. Es una mezcla entre que lo necesitaba y lo quería”. Y cuando sucede, suelen ser momentos inesperados. “Estoy en la ducha o estoy caminando por ahí. No suelo estar sentado en un piano o con una guitarra cuando he escrito las canciones que más me gustan”.

Arturo Iturralde, de Telim. | Fotograma de "Automático", de La Casa del Abuelo Sessions. 2018

Para registrarlas, en momentos de apremio y descompostura recurre al voicenote. Y procede más adelante, sí, a sentarse al piano, agarrar la guitarra, empezar a buscar los acordes. Un ejercicio que más llega por inercia que por ritual. “He leído de compositores que me gustan y sus rituales, pero para serte sincero, no me ha funcionado ninguno”.

Para no caer en la idea de que a todos los músicos les llega un momento idóneo de profunda inspiración, fíjense en Nuevo Bravo, quienes están por sacar un nuevo disco, esta vez con una formación que incluye a Sebastián Game en un rol más protagónico. Él junto con Mateo Terán, el frontman y guitarrista del sexteto, hicieron la mayoría de las letras del nuevo disco y a un par se sumó Camila Terán.

Nuevo Bravo. | Cortesía de la banda. 2019

Mateo cuenta que para este 2019, sus integrantes se pusieron en plan hacer el disco y las canciones tienen un vínculo común, a diferencia de las que compuso para el disco pasado (y que hizo junto a Raúl Molina).  “Las letras de este nuevo disco envuelven un mundo que creamos. Coexisten en un mismo universo. Es esta especie de ciudad, una ciudad paralela a Quito”.

“Todo comienza de una emoción”, dice José Antonio Villafuerte. En su proceso creativo para armar las canciones de Man de Barro, se sienta con su guitarra y empieza a probar acordes. “Si estoy feliz, pongo acordes felices, si estoy sad, hago algo como lento, melancólico. Si estoy pensando en chicas, tuve una experiencia  con alguien, me gusta alguien, hago algo como súper sexy, unos acordes así coquetos. Siempre ambientando el mood que estoy pasando”.

Emilia Bahamonde, de Sexores | Facebook

José Antonio es de los compositores que una vez que tiene la melodía en mente, procede con la letra. Una vez que la tiene, empieza a tararear encima “y luego a esa melodía que tarareo, le meto letra”.

Igual le pasa a Arturo. Las melodías casi siempre llegan primero. Luego, como él mismo señala, piensa de qué quiere hablar en la canción. “sino me pierdo mucho y empiezo a divagar”.

En la banda Sexores tampoco hay una musa, pero las canciones sí salen de otro plano de la realidad.  “…A veces compongo primero la música y después viene la letra, a veces sueño en la música y me despierto a programar y componer”, dice Emilia Bahamonde, vocalista y guitarrista de la banda, ahora residente en Ciudad de México. Hace la mitad de las letras de las canciones y la otra mitad la escribe David Yépez, el baterista. “Siempre buscamos ese balance ya que los dos tenemos cosas que contar. Yo escribo las letras en función del concepto, sobre todo en Red Rooms y East / West que son trabajos con un leitmotiv», comparte David cuando habla de componer.

Los procesos varían según las épocas de la banda. Las estructuras funcionan a los ingenieros. Por ejemplo, en Historias de Frío, cuentan que el proceso fue más libre, algo que tenía que ver más con contar historias. En los dos álbumes que le siguieron en cambio, David escribía, en sus propias palabras desde su perspectiva y la de otras personas. 

Las ideas se conjugan en canciones que pueden o no enganchar con las audiencias. Lo que importa de principio, es que puedas sentir ese orgullo del resultado que hace que, como músico, te desvivas por esa canción incluso antes de que conecte con la gente. Mateo, de Nuevo Bravo dice: “Me siento más satisfecho cuando las letras cuentan una historia” y ese momento, puede divertir a un músico o música más de la cuenta.

Hay músicos que cuentan cosas que terminan sin entenderse mucho para los demás, pero hay otros para los que será súper importante que ese contexto, cuando se cante, se escuche y tenga una respuesta. Detrás de liberar letras de canciones no hay ciencia. La mayor parte del tiempo, la música no es tanto de ciencias ni de esas cosas. 

.