Entrevistas

¿Quién es Mala Fama? Conoce una propuesta que mezcla lo ‘tradi’ con electrónica

/ 23 mayo, 2019

Una propuesta nueva que viene desde las montañas de Imbabura. Mala Fama incorpora sonidos, experimenta,enfrenta la música imbabureña con lo electrónico.

Esteban Farinango maquina con sonidos, inventa escenas sonoras, pero lo hace mezclando sus raíces indígenas de Imbabura con los beats más contemporáneos que le regala la música electrónica y otros ritmos potentes. Incorpora esos elementos, los mezcla con los ruidos de sus días, de la ciudad y del campo.

Solo desde su casa y secundado por APOCALIPSIS, el sello que Dj Riobamba fundó en Brooklyn, empezó a inventar su música, un género que experimenta, pero que también invita a bailar, a moverse.

Si alguna vez tocó la guitarra en Muscaria, si alguna vez vio a sus primos tocar tonadas latinoamericanas, no influye en que Esteban se convierta ahora en un explorador de sonidos y ritmos, él solo con sus juguetes: consolas, controladores, monitores. Desde su casa se ha inventado una sopa sonora nueva y de ella nos da una probadita. Nosotros, le hicimos muchas preguntas para cacharle más.

Foto: Guarionex Rodríguez Jr.

¿Cuál es la propuesta musical de Mala Fama?

Mala Fama empezó como un proyecto con un amigo, pero no era música exactamente, sino una plataforma para publicar música, videos, ilustración, diseño, moda. Como antes hacía metal, empecé a pensar: voy a hacer música electrónica y empezó como eso. Al inicio como amafalam (Mala Fama al revés). La idea es experimentar con música y sonidos más allá de los instrumentos. El ingrediente tradicional también está ahí por el origen de mi familia y quería aportar con mi punto de vista, mezclando eso con lo contemporáneo.

¿Cómo nació el proyecto con su forma actual?

¿Cachas Mesías Maiguashca? El man hacía mixtapes, bueno, en realidad eran obras (-de arte contemporáneo), y les metía sonidos de su entorno y dije wow, eso está interesante, por eso decidí colocar algún ruido que le dé colchón a la canción. Me gusta que cuente una historia, un viaje sonoro. A veces solo inserto paisajes sonoros de cascadas o de viento, un tren llegando a la estación. Cosas de la vida cotidiana, de mí vida cotidiana.

¿Cuáles fueron tus referentes para irte por lo electrónico?

Yo quería mezclar, pero no transformar. Me interesaba incorporar estos sonidos a la música tradicional. Entonces lo que hice fue mantener el minimalismo al componer, los pocos instrumentos que se usan, y reemplazando algunos de esos instrumentos con máquinas. Eso no es algo que se ha hecho mucho. Lo mío es incorporar y mantener lo que quiere expresar la música tradicional, lo que se ha hecho es hacer samples con esa música. Algunos referentes, Micky González, el mismo Nicolá.

¿Qué le da originalidad a tu música?

Yo vengo del metal y me gusta generar una impresión fuerte en la gente que escucha. Más cruda. Que no se quede sólo en un lado. Que haya caos y luego paz total. Me gusta buscar los extremos en la música.

¿Siempre ha estado la música en tu familia?

Desde niño siempre ha estado presente la música tradicional de aquí de Imbabura. En mi casa, en mi familia, que es toda ‘tradi’, hay full músicos y quería experimentar el uso de esa música. Esa fue mi inspiración. Tengo primos guitarristas profesionales, todos tocan música ecuatoriana, latinoamericana. Yo soy el único que utiliza máquinas.

Mi familia migró de una comunidad llamada Quinchuquí, cerca de Peguche, a principio de siglo. Ahí vinieron a Ibarra en busca de un mejor futuro, la clásica, y toda esa gente y la música de los que migraron llegó a Ibarra. Pero mi familia vive por todo el mundo, cachas, tengo tíos en Japón, en Alemania, en Estados Unidos. La tradición de la gente, en especial de Otavalo se llama Mindalae. Comerciantes que viajan por todo el mundo, y por eso yo tuve el chance de estudiar toda la escuela en Estados Unidos. Ahí también aprendí cosas diferentes y me dio otros puntos de vista y full música. Siempre quise ser guitarrista y dj, pero de dj, no tenía idea cómo hacer nada, hasta que llegué a la universidad, en Quito para estudiar Producción (Musical) y más adelante ya me compré mis propios equipos poco a poco.

Mala Fama es parte del sello disquero de Dj Riobamba, en Brooklyn, NY. ¿Cómo salió eso?

Al principio, no había una intención clara de hacer música electrónica. Luego hice un mixtape y me cacharon, empecé a hacerme conocer. El Grant (C Dull) de ZZK escuchó y me incluyó en un documental que hicieron. Por ahí me descubrió la Riobamba (productora estadounidense importante de la escena electrónica alternativa en Nueva York. De madre ecuatoriana y padre lituano) y solo un día me escribió y me dijo ‘tu música está buena’.

Ella estaba en Nueva York. Yo también había tocado en la ciudad por unos amigos y la man me dijo que quería incluir mis tracks en sus dj sets y me dijo que se le podía mandar. Luego me dijo que se estaba creando una disquera -APOCALIPSIS- y que si quería sacar algo ahí. Como estaba haciendo el EP, lo incluimos, y entre que esté lista la disquera y que esté todo bien, tomó un año hasta que saliera en 2018. Gracias a sus conexiones, el disco ha estado en medios de Polonia, Rusia, EEUU, ha tenido buenos reviews.

Y ahora, ¿qué viene?

Estoy preparando mi nuevo disco. Y mientras tanto, sigo haciendo mistares, ahora mismo estoy terminando una mixtape para poner en la radio del Pancho Piedra (Dj y productor de la escena cuencana). Y el 10 de junio voy a grabar Sesiones al Parque, con las canciones que están en el disco. Seguimos trabajando con Riobamba en los planes del lanzamiento, a principios del 2020.

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