Especial

El punk guayaquileño nos enseñó a entender las escenas

29 febrero, 2020

El punk guayaquileño es una historia para leer, ver y escuchar. Ramón Villacreses la contó con ‘Espíritu del 98’, un documental que relata el sueño de unos pelados que empezaron tocando en una jaula y terminaron trayendo a la banda de sus sueños.

Contar una historia es un asunto de tiempo y presiones, de deadlines y una ansiedad única por contar cada detalle. La historia de la Unión Punk, un colectivo que reunió a más de 30 bandas de punk en Guayaquil a mediados y finales de los noventas,  tuvo que añejarse durante 11 años para contarse en 2019 de la mano de Ramón Villacreses, un guayaquileño que unió su faceta de periodista, la de integrante de la banda G.O.E y testigo vivo de las primeras bases de la Unión Punk, uno de los colectivos más importantes de la música guayaquileña, que logró, en sus mejores tiempos, traer desde California a la histórica NOFX.

Union Punk
Primeros años de la Unión Punk. Foto tomada del Facebook de 'Espíritu del 98'.

En una llamada por Messenger, Ramón nos cuenta cómo se creó este documental y la comprensión a tomar en cuenta sobre las escenas en el país a raíz del punk de los noventas en ‘La Perla’.

“Sentía esa obligación de que eso no se pierda, que todo eso quede registrado”, comenta Villacreses sobre la motivación de crearlo, luego explica la razón del aparecimiento de Alex Aguinaga aparece en el intro y outro del documental: “Eso de Alex Aguinaga lo vi en vivo y me dio una cachetada. Me dijo: ‘si no lo hago yo no lo hará nadie.’”, sentencia el productor, que ubicó esta toma en la que Aguinaga habla sobre un partido tributo que organiza él mismo para homenajearse junto a otros futbolistas.

El homenaje de Ramón se hizo, con cero dólares de por medio, y un intenso trabajo de autogestión que Ramón supone que en cálculos reales habría costado entre $20.000 a $50.000. El trabajo de recuperación visual inició en 2008 y llevó tiempo reunir todo el material de los primeros conciertos de Unión Punk, que datan desde mediados de los noventas. “Yo no grababa, tenía mi camarita de rollo y tomaba pocas fotos. Quien sí lo hacía fue Adrián Burgos, de Simón Limón, él era quien siempre tenía una cámara. Más de un 65% del video recopilado es de Simón Limón. Ellos se convirtieron en una especie de periodistas, en ese entonces era muy difícil de digitalizar. Todos esos videos parece que se quedaron esperando para el documental”, comenta ‘Moncho’, quien reconoce que “Adrián era un visionario”, recuerda con mucha honestidad que “él decía que grababa porque sabía que en algún momento iban a salir” y salió.

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Simon Limon era uno de los primeros medios en cubrir la escena punk en Guayaquil. Foto tomada del Facebook de 'Espíritu del 98'.

El proceso del 2008 y la recopilación de material se reanudó en 2011 con las entrevistas a grupos de la Unión Punk, que en su mayoría estaban separados o en caminos distintos : “Incluso a algunas bandas que yo quise entrevistar no están en el documental, por eso se prolongó hasta el 2011 y me demoré todo el año en hacerlas. En 2012 recién comencé a organizar todo el material para tener un primer corte. Yo lo pude hacer con grandes esfuerzos, porque debía hacerlo fuera de mis labores. Ya en el 2013 tuve el primer corte. Por cuestiones laborales el proyecto quedaba pausado y se reanudó recién en 2015 el proyecto, imagínate”.

El periodista recuerda que las entrevistas llegaban a durar más de tres horas por banda, «era un ambiente de recordar, revivir, que cada uno se llevaba una sensación de veámonos mas seguido, o retomemos la banda. No te voy a decir que fue fácil porque debíamos mantener un ritmo pero si era satisfactorio», sostiene.

El documental se estrenó en 2019 y quedó inmortalizado en internet, donde se lo puede encontrar en su sitio web oficial de forma gratuita o en Youtube.

A posteriori del documental quedan varias conclusiones sobre la Unión Punk en Guayaquil, sobre como es que llegar a la cima los desgastó y si la nostalgia los reunirá de nuevo. Sobre lo segundo Ramón lo ve difícil: “Es complejo, porque es un tema más administrativo a pesar de la nostalgia. Guayaquil tuvo un cambio muy drástico a partir del 2018, en cuanto a preferencias musicales y espacios. Muy complicado pensar eso, y más aún porque de la UP (Unión Punk) sólo quedan 2 bandas activas de las 30 que llegaron a ser. Por lo pronto es inviable, si venimos hablando algo como un festival de conmemoración o de despedida.”

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La convocatoria de la Unión Punk se debía a la fuerte influencia del punk internacional en los proyectos de 'La Perla'. Foto tomada del Facebook de 'Espíritu del 98'.

Una de las razones para que el punk pegue de manera especial en los noventas de Guayaquil fue la llegada de movimientos internacionales a las televisoras ecuatorianas, Ramón dice que “nosotros tuvimos la suerte de que gracias a ese entonces MTV estaba muy en auge. Se puso de moda el pop/punk y eso hizo que muchísimos chicos se metan. El equivalente de lo que veían en esos videos eran los conciertos nuestros, eso nos ayudó un montón”. 

Además, admite que el desgaste de la Unión Punk corresponde a una cuestión de procesos, él recuerda que el mismo apagón del punk lo tuvo en su tiempo el rock and roll en la ciudad. Considera que “es algo muy propio de Guayaquil, donde parece que las expresiones culturales son muy efímeras.” Añade a esto que las pérdidas económicas durante la organización de grandes conciertos fue otra razón para que el colectivo y la escena vaya bajando su presencia en la ciudad. 

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Así se vivían los conciertos de la UP. Foto tomada del Facebook de 'Espíritu del 98'.

Más razones para que las escenas decaigan se deben a la creación de otras y la limitación del gobierno a la creación de eventos, Villacreses dice: “cuando vinieron otras corrientes fuertes de música, como la electrónica por 2005 o 2006 ya empezaron a haber eventos de electrónica gratis”, recuerda que para el concierto de NOFX el público ya había dejado de ir con regularidad a eventos de la UP. Agrega que “por 2008 y 2009 las autoridades se pusieron más firmes y ya no permitían los ‘eventos de colegio’ como le dicen acá. Y eso era posible antes pero después del 2008 fue imposible, llegaba la policía y los suspendía. Y ya todo quedó relegado a los bares, lo que pasaba es que tenían entrada limitada a mayores de 18 años y perdimos público. Los bares de Guayaquil tienen poca capacidad. Eso ha sido una gran traba para poder hacer crecer los nichos musicales”. 

Adrián: ¿Los colegios fueron el lugar para que la escena del punk surja? 

Ramón: “En ese momento los chicos de colegio fueron el gancho. Nosotros fuimos la alternativa para los chicos que no querían bailar, sino moshear”

Finalmente, ¿que visión tiene un integrante de la Unión Punk sobre las nuevas escenas? 

“Siento que la escena independiente se fortalece a través de las cualidades individuales de los artistas, es una escena muy artística. Que por su calidad muy alta se proyectan por su iniciativa. Las bandas trabajan de manera muy profesional. No son colectivos pero son grandes talentos, que están coincidiendo en esta etapa por más de diez años. Digamos que si nos vamos a lo más clásico del término ‘escena’, que nos tocó a nosotros, éramos muchas bandas pero todas empujábamos a un mismo proyecto porque inconscientemente queríamos cumplir los mismo objetivos. Eso pasaba porque la escena era muy unida y era todo en trabajo colectivo, éramos muy dependientes uno del otro. Tal banda complementaba el público para el evento, metían bandas de todo tipo, y era todo complementario, fue una forma de trabajar necesaria”. 

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El punk empujaba a un mismo norte. Aquí una de las imágenes sobre el presente que recuerda el colectivo. Foto tomada del Facebook de 'Espíritu del 98'.

Aunque actualmente los integrantes de la UP han tomado caminos distintos, Ramón considera que a pesar de un regreso inviable, cada uno debe trabajar desde su campo para levantar lo que fue por casi una década un movimiento de masas en Guayaquil, ‘Espíritu del 98’ es un ejemplo. Su director concluye esta llamada con que es hora de que “los gestores se unan para hacer festivales más diversos” por encima de los colectivos musicales. 

Mira el documental completo aquí abajo: