Entorno

El Cuarteto de Nos(otros)

/ 28 noviembre, 2018

El Cuarteto vuelve a Ecuador, con letras más pensadas, con un show más íntimo, con personalidad igual de divertida. 34 años sobre las tablas saltando y haciendo saltar, y siguen contando.

Es un ‘cuarteto’ que ya no es cuarteto. Ahora es un quinteto. Es una banda que ya no suena a lo que sonaba cuando nació, a eso de 1984. Su creación fue idea de los hermanos Musso (Roberto y Riky) y Santiago Tavella, que en los ochentas era “el Flaco Tavella”. Con el tiempo se unió un batero, Álvaro Pintos -o ‘Alvin’-, el teclista Santi Marrero y Gustavo Topo, un ‘topo’ entrenado para las guitarras. Riky, para ese momento, se había ido de la banda.

Los orientales tienen, como característica que se ha hecho costumbre en grandes bandas del continente, un pasado hereditario entre el folclor de su país, la beatlemanía y una seducción por el rock anti dictaduras.

“Yendo a la casa de Damián”, “Lo malo de ser bueno”, “Me amo” o “Mi lista negra” son esas sugerencias que nos lanza YouTube para descubrir a la banda. Pero además de esos temas de melodía y letra pegajosas que bordean lo mainstream, el Cuarteto tiene una envidiable carrera, que suma hasta el 2018, quince álbumes. Cada uno se adapta a la necesidad de sus múltiples públicos y entornos. Entre ellos, aparecen los fans de Ecuador. Séquitos fieles de su trayectoria, razón por la cual el Cuarteto ha venido por acá en varias ocasiones.

El 30 de noviembre la experiencia se vivirá nuevamente en Guayaquil, en el Teatro Sánchez Aguilar, y en doble show este 1 de diciembre, en Quito, en el Teatro Sucre, dando cuerda a su historial en el país, que incluye shows memorables como el vivido en 2013 en la explanada del teleférico, el del El Carpazo 2016 y el del Garísima en Cuenca, en 2017.

220v musica

Su evolución, a pesar de las edades de sus integrantes -que bordean los 32 y los 57 años-, se ha llevado de la mano de la adaptación a distintas formas de presentar su música. Han viajado de álbum en álbum por la onda cirquera, cómica, satírica, romántica, polémica, electrónica, rapera y sintética. En 1985, el cuarteto presentó su primer show en la feria de Villa Biarritz con papel de aluminio en las piernas y globos sujetos a la cabeza. Desde esa presentación, los shows del grupo han seguido la tónica de generar el máximo interés del público sobre ellos cuando están en el escenario. Su show ha llegado hasta la necesidad de uniformarse como viejas.

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El Cuarteto evoluciona no sólo en la historia de sus presentaciones, sino en el hilo argumental de algunos de sus discos. Tal es el caso de la trilogía de los álbumes que estrellaron al Cuarteto contra la fama. Raro (2006), Bipolar (2009) y Porfiado (2012) cuentan la historia de tres personajes extraños. Cada álbum es una persona diferente. Aunque cada disco cambia y se regenera con ayuda del otro, los tres cuentan historias de actitudes extremas en individuos que siempre tienen algo que expresar y lograr entender. Son “locos” en forma de canción.

El -ahora- quinteto tiene la característica de evadir la decadencia. Su forma tan ácida de contar las cosas mediante la música es lo que los mantiene muy activos con el presente y sus problemas. En los dos últimos álbumes: “Habla tu espejo” (2014) y “Apocalipsis Zombie” (2017), las canciones dejan de lado temas banales y se centran en asuntos más serios y contundentes como el paso del tiempo, el alzheimer, la identidad, el karma, la introspección y enajenación del hombre moderno, por mencionar unos tantos. La banda madura con los conflictos, y esto les lleva a nuevos públicos -¿acaso más existencialistas?- y por otro lado, los fans de siempre tienen material para no aburrirse, pues hay más que descubrir -y pensar-.

El pasado reivindica las consecuencias de sus actos, como cuando soltaron la canción “El día que Artigas se emborrachó”, que alteró el Uruguay, pues hablaba de la ebriedad ficticia de su prócer José Gervasio Artigas. El ambiente se alteró de tal forma que Alvin (el batero) temió por lo que pudiera suceder a los integrantes, en pleno gobierno dictatorial. Pero no pasó nada, excepto que el disco “El tren bala” (1996), donde estaba la canción, fue prohibido para menores de 18 años. El disco “pornográfico” del Cuarteto. La reivindicación llega cuando el Cuarteto decide no parar, y luego de esto vinieron más ironías cantadas: “No somos latinos”, “Maté a las ballenas”, “Cristo te odia”. Su arte estaba más que justificado por las agallas de componer y lanzar esta mensajería con dolor para más de uno.

Los charrúas presentan su último álbum, “Apocalipsis Zombie”, con más historias contadas. Esta vez con muchos personajes en cada historia. Hablan de zombies, gauchos con poderes, seres invisibles, bestias e innombrables. El apocalipsis está en la mesa, el teatro en el futuro y nuestros boletos en la mano. Ahora todos debemos pasar por el rancho del Cuarteto, que bueno, es en realidad un quinteto.

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