Especial

¿Pueden la música y el cine calmar el caos de Guayaquil?

19 enero, 2020

Música más cine, una historia de amor intensa, coloreada con sonidos y ambientada con imágenes. Vladimir Kusijanovic la captó e incluyó en ‘La Ciudad de la Bulla’, una mezcla entre el caos guayaquileño y la paz del ambient.

La música te lo dice”, refresca Vladimir, cuando es cuestionado sobre el papel de la música en el cine, en sus palabras dice que: “siempre ha sido la que dictamina como deberías sentirte”, continúa recordando una escena difusa e intimidante entre Kylo Ren y el canciller, en Star Wars: Episodio IX (2019), que sin música no habría sido similar a lo que sintió cuando la vio.

Vladimir Kujisanovic
Vladimir Kujisanovic, cortesía del músico.

En La Ciudad de la Bulla (2019), un corto documental dirigido por Roberto Concha, Sebastián Villena y Carlos Wong, la premisa recorre en que “hay ciudades que se ven y otras que se escuchan”, para el documental, como para Cerati, Buenos Aires era “la ciudad de la furia”, Guayaquil es “la ciudad de la bulla”. Esta conclusión llega debido a la contaminación sonora de la ciudad porteña, que alcanza los 100 DB, perjudicial para el ser humano.

El objetivo de la cinta determinó que el ruido de la ciudad puede ser transformado en algo sano para la gente, para lo cual Vladimir Kusijanovic compuso Pleasant Noise (2019), un EP de tres canciones que recorre el norte, centro y sur de Guayaquil, combinando la paz del género ambient con la contaminación sonora de la ciudad. Este fue el resultado:

Hablamos con Vladimir, quien desde Guayaquil nos explica por qué la música y el cine se juntan, se sienten y siguen sonando en armonía.

«En La Ciudad de la Bulla era usar los audios de la ciudad para hacer música», responde Vladimir sobre la primer idea de la película, creyendo que esto «no iba a sonar a nada». Este obstáculo lo llevó al ambient, «ahí fue donde salieron los temas encima de estos sonidos. Salió el hacer estos temas ambient, sin seguir ningún BPM (tempo) ni nada, simplemente tocar encima de los audios de la ciudad». Las canciones del EP se compusieron, en su totalidad, con dos sintetizadores y una guitarra en una de las canciones. La idea, según Vladimir, era «hacer una masa de sonido» sobre el ruido contaminante del documental.

Guayaquil
Guayaquil a las 11:30 AM. Según la OMS los DB (decibeles) normales para nuestra salud son de 70 DB, Guayaquil supera esa medida en 30 puntos. Foto: Adrián Gusqui.

Esta relación entre música y cine en Ecuador, para el músico guayaquileño, se resuelve como «el curso natural de las cosas«, por la cercanía laboral y el círculo social que estos profesionales comparten. Además, reconoce que esto «crea industria», por lo cual, para Kusijanovic, el siguiente paso es «colaborar internacionalmente, para el intercambio de ideas«.

El EP transporta a Guayaquil a un aire onírico, irreal y casi subconsciente. La extrañeza del ambiente en el disco se mezcla muchas veces con bocinas de automóviles, motores de motocicletas, olas, aves y hasta reggaetón. Este compilado baja de volumen hasta el límite en que el ambient toma partido y todo el desorden auditivo de la ciudad se convierte en meditación.

Aquí abajo te dejamos el documental para que lo veas y escuches, te recomendamos usar audífonos: