Especial

Sí, algunos músicos también son profesores y aún festejan

15 abril, 2020

En el día del profesor algunos de tus artistas favoritos también enseñaron. Mauro Samaniego da clases privadas, Juanse Villarreal enseña en un colegio y Claudia Martínez imparte cátedra en una universidad. Ellos nos cuentan, tras su día especial, cómo 'pegar' en las aulas.

El 13 de abril, con el teletrabajo al límite, Mauro Samaniego (vocalista de Da Pawn y Tripulación de Osos) me explica que siempre busca crear lazos con sus estudiantes en clases privadas, “es importante crear un vínculo de confianza y amistad”, dice, agregando a ello que “esto a veces es difícil porque la mayoría de gente que viene a mis clases me ve como el man que se para en este escenario gigante y ‘ya la hizo’”. 

El músico quiteño me responde, en pleno día del maestro a nivel mundial, que es importante quebrar aquello y “que entiendan que su realidad está mucho más cercana a ellos de lo que creen”. 

Mauro Samaniego
Mauro Samaniego en una entrevista para 220VMúsica sobre su sencillo 'Juventud', en noviembre del 2019. Fotos: Adrián Gusqui.

En otro plano está Juanse Villarreal (guitarrista de Runna Jazz y Telim), que se decidió por enseñar música en colegios y ahora se debate por nuevas formas por seguir captando la atención de sus estudiantes, “no puedes tener a tus estudiantes siempre pegados al papel o leyendo ejercicios. Hay que hacer a la clase de música algo disfrutable”, explica; el guitarrista defiende que “hay que saber manejar la disciplina pero no ser un tirano en clase”, justifica su presente de docente como lo que es, “siempre he sido un poco ‘guagüero’ (en Ecuador esto significa niñero) así que creo que este es un trabajo para mi. Y también me da tiempo de seguir con mi música, estudiando y tocando, así que es un gran trabajo”.

Juanse Villarreal
Juanse Villarreal se graduó hace poco de la Universidad San Francisco de Quito. Fotos: Adrián Gusqui

Claudia, que enseña a universitarios en la Universidad de Las Américas, lucha con los vacíos del pasado académico, me cuenta que “no hay una educación de buen nivel en el tiempo de escuela y colegio, lo que ya es una desventaja inmensa en relación a otros países en donde la educación musical es tomada en serio y apoyada desde la escuela”, la profesora admite que añadir a la música como una carrera universitaria ha aportado “al desarrollo de la música ecuatoriana en sí, ya que por la falta de academia no se logró mucho como ocurrió en otros países como en Brasil o la Argentina”, agrega que “aporta en un mayor nivel de producción, ejecución y performance”.

Claudia Martinez
Claudia Martinez en la grabación del álbum 'Ojos abiertos-Ojos cerrados', en Sao Paulo. Foto sacada de su Facebook.

Estas historias se transparentan en un presente que viene desde hace mucho tiempo, con músicos que acompañan su vida musical con el de la docencia: privada, colegial o universitaria. Los tres músicos cuentan sus historias tras el escenario desde las aulas.

Juanse Villareal

La última vez que vi a Juanse me comentó sobre su faceta de profe de música, tiempo después de haberlo conocido como ‘el guitarrista del Groove’ en la banda ecuatoriana: Telim. Que enseñaba a colegiales y le iba bien, me dijo. Hace una semana vi en una de sus historias de Instagram una calificación por internet hacia uno de sus estudiantes, que todavía en cuarentena aplican por seguir en sus clases. “Muchos músicos se dedican a la educación por cuestión de ingresos. Vivir estrictamente de tocar o de ‘chauchas’ es un poco inestable y vemos como en situaciones actuales es un método de ingreso un poco frágil. Esto no quiere decir que no sea una vocación que como músicos disfrutemos”, explica Villarreal, que sostiene la oportunidad de trabajar en la docencia como algo que vino como una posibilidad, pero le terminó “satisfaciendo”.

“Mis estudiantes van desde los 10 años hasta los 15. Las clases que yo imparto son de guitarra exclusivamente”, sumado a esto, “la motivación llega de manera diferente”, dice, “con los más pequeños es más fácil tenerlos enganchados a la clase. Ellos aprecian todo el conocimiento que les puedas compartir y se entusiasman con cada melodía o ejercicio aprendido. Para los más grandes, me ha servido trabajar con recompensas (…) cumplido con los ejercicios de la clase, yo les enseño ‘riffs’ o melodías más populares y les permito hacer pequeños ensambles con bajo, batería e incluso voz”, concluye que si no hay disciplina “pierden sus ‘premios’”.

Mauro Samaniego
El trabajo de Mauro actualmente se divide en clases online con tutoriales sobre sus canciones, que anuncia en su red de Instagram. Fotos: Adrián Gusqui.

En la última entrevista que le realicé a Mauro, después de ella se iba directo a una clase; antes de eso ajustaba horarios con los padres de los estudiantes, algunos cancelaban, otros cambiaban de horario pero esa tarde tuvo clase. Samaniego no es docente de alguna academia pero sí imparte clases privadas y últimamente, debido al confinamiento, lo hace por internet o Instagram

Mauro: “Hace unos años empecé a sentir una responsabilidad de compartir mi experiencia, lo que he aprendido y lo que he hecho con los años. Yo aprendí en un ambiente empírico y también académico, y saqué lo mejor de los dos mundos. Igual siempre tuve la duda de si estaba realmente preparado para enseñar. Creo que también puede ser una irresponsabilidad grandísima, todos hemos tenido alguna vez ese profesor que está ahí pero no debería ja.. y si no tienes la experiencia y madurez para identificar eso como estudiante, puede causarte un daño grave en mi opinión”.

Crítico con su papel, Samaniego ha entendido en este tiempo que da clases a  adolescentes, a no ser su única voz en la enseñanza, “yo siempre les digo a mis alumnos que lo que yo digo no es ninguna ley y que ellos tienen que filtrar lo que aprenden y pulir su propio criterio. Nadie quiere escuchar a un artista sin personalidad o criterio propio”, sentencia. El también integrante de Microcuentos, junto a Steven Daeganis y Raúl Molina, cuenta que este último fue quien, junto a otros amigos, le animó a dar clases, “el Raúl Molina me hizo cachar que más allá de todo, yo ya había hecho cosas que eran importantes para un grupo de gente, y eso es lo que todo músico quiere lograr, como formar un vínculo entre el artista y el oyente, lograr esa llegada. Entonces por ahí pensé que sí podía tener cosas que decir”.

“Que la gente pueda apreciar la música y llevarla como algo importante en su vida. Eso creo que es mucho más importante que convertirse en ‘músico’”

Mauro Samaniego

Claudia Martínez
Claudia Martínez

Claudia, por su parte, enseña a personas que van más allá de los 18 años. Imparte clases a universitarios, en la Escuela de Música de la UDLA, un espacio que le ha llevado a retarse con varios obstáculos en el presente, el más importante: dar clases prácticas de forma online. “Ahorita el encierro es el máximo reto”, explica. Dice que “dar clases de nivel online requiere de otra dinámica. Desde el aprendizaje de programas y aplicaciones nuevos hasta la elaboración de un material más detallado que logre mantener la atención de los estudiantes. Son clases que requieren una planificación milimétrica y te enfrentas a la posibilidad de que algo falle”

Como al inicio de esta nota, Martínez reconoce que llevar la música a la academia ha funcionado como una ayuda para entender a la rama con más disciplina, con la cual la docente lucha día a día, explica que “muchos no tienen una idea clara de esto lo que hace que al momento de entrar a la universidad el shock sea fuertísimo. La motivación va más por la muestra de un deseo real de que ellos/ellas aprendan. De una buena preparación de las clases, del trato respetuoso y humano”. Remata con que “la disciplina es fundamental para el estudio de la música” y que a pesar de que la enseñanza no estaba en sus planes, “en el camino” apareció su gusto por enseñar. Ahora dice que debido al desarrollo en esta ruta de la vida “puede decir que le encanta. Ver, escuchar, sentir que en algo aportaste para el desarrollo de alguien es una sensación increíble”.

Juanse Villareal
Juanse Villareal en un ensayo previo a una sesión en 2018. Fotos: Adrián Gusqui.

Juanse siembra denuncias en el presente, pero también esperanza en el trabajo. Sabe que obviar el trabajo presencial “afecta bastante a la clase de música”, dice que “no puedes hacer el seguimiento necesario, se pierde mucho del aprendizaje ‘uno a uno’ que obtienes en una clase presencial. Las instrucciones y el apoyo que puedes brindar son más limitados”, pero también tiene en la cabeza esa cosecha de amor por lo que hace “si queremos cambiar la idea los músicos y la importancia de su trabajo se empieza con los chiquitos, haciendo que amen la música”, finaliza diciéndome, adjuntando a ello que: “disfruta mucho enseñando”, a pesar de ser un trabajo demandante y que no todos gustan de la materia.

Por el momento, dice, “mi trabajo se resume a hacer videos tutoriales de cómo tocar ciertos pasajes, ejemplifico como interpretar melodías o ritmos que están en la partitura. De ahí, hago el seguimiento vía mail para mandarles recomendaciones y puntos de mejoría”.

Mauro Samaniego
Samaniego con Da Pawn en Saca el Diablo. Fotos: Adrián Gusqui.

Mauro es quien termina esta historia, que se abre con distintas conclusiones, que van desde trazar alternativas por no parar la enseñanza o recordar cómo enseñar para aprender de sus propios estudiantes, en este caso Samaniego se muestra orgulloso, “hace poco produjimos un tema con un alumno joven geniecito que tuve, que ahora tengo el gusto de decir que es mi pana. He tenido experiencias muy bacanas con muchos de ellos y he ganado buenos amigos también”, cuenta en el texto que me envía. “Converso mucho con ellos”, relata, “intento entender su motivación de aprender música y la relación que tiene con la música que les gusta”.

Sabe que “muchos de ellos llegan pensando que soy un genio y se dan cuenta que nada que ver. Mi obsesión con la música me ha llevado a sacarme la p*ta ya más de 15 años. Me enorgullece decir que realmente me he esforzado y he estudiado full, y he escuchado y he tocado y he compuesto y he producido muchísima música”, dice que si bien esto resulta abrumador a uno que otro estudiante, se crea una nueva admiración, esta vez por “la perseverancia y el camello que le ha metido”.

Odia la estandarización de la enseñanza, pero busca el equilibrio entre la disciplina y el compromiso, situación que prefiere que sus estudiantes a dudar siempre de sus maestros, “Siempre hay que hacerlo, pero también tuve profesores a los que les creí el 99% de lo que decían jaja (nunca el 100%, siempre he tenido esa regla, somos humanos). Cuando sientes esa confianza con un maestro (sólo a estos yo les llamo maestros) te dejas llevar y el aprendizaje es increíble”.

Termina esta historia con que espera algún día extender sus clases a otras partes del mundo, mientras pausa con algunos y continúa con otros las clases online, las cuales se vieron obligadas a ser de tal manera por la cuarentena. Despacha sus respuestas declarando que “le gusta full ser profesor (…) creo que con el tiempo y los años va a ser mejor. Va a haber más cosas que contar y de una forma más sabia y eficiente”.

Escucha aquí los proyectos de los músicos en esta nota: